HISTORIAS DE NAVIDAD: EL OLENTZERO

Esta Navidad, en RedCoruna queremos que conozcas, si es que no las conoces, historias con ternura, historias bonitas, historias que a veces quedan en el olvido.
Esta Navidad del 2009 vamos a dar a conocer, o a recordar, 3 historias, la del Olentzero, el Apalpador y el Cagatío.
EL OLENTZERO
En los frondosos bosques de Euskadi, vivía un hada, el hada más hermosa que se pueda imaginar, y esta siempre iba acompañada de sus duendes o Prakagorri (pantalones rojos).
Un día esta hada, alertada por los Prakagorri, encontró un bebé humano llorando en el Bosque. El hada no entendía como podían haberlo abandonado, y por ello el hada le dijo “tu nombre será Olentzero, porque es una cosa maravillosa haberte encontrado. Y por este acto te daré los regalos de Fuerza, Coraje y Amor, por todo el tiempo que tú vivas”.
El hada, decidió dejarlo en una casa al límite del bosque en dónde vivía un matrimonio que no podía tener hijos, puesto que ahí sabía que Olentzero, (que significa tiempo de lo bueno), podría crecer y vivir feliz.
El matrimonio muy feliz al ver al niño en la puerta de su casa, decidieron darle de comer, vestirlo y acogerlo como un hijo.
Olentzero creció feliz en el bosque junto con sus padres, ayudando a su padre a hacer carbón todos los días del año. Pero, al pasar los años Olentzero se quedó solo, puesto que sus padre se habían hecho viejos y habían muerto.
Olentzero, se estaba haciendo también viejo, hasta que un día, se dio cuenta que para no entristecerse lo que debía de hacer era ayudar los demás en lo que necesitasen. Entonces recordó a unos niños del pueblo, que estaban creciendo sin padres, y los que vivían de lo que la gente les daba.
Así que Olentzero que era muy hábil con las manos, decidió hacer unos juguetes para regalar a los niños, cuando bajase al pueblo a vender carbón. La acogida con los niños fue maravillosa, Olenzero ya se había hecho famoso en el pueblo, y cada vez que bajaba al pueblo a vender carbón, todos los niños le rodeaban. Olentzero, por fin, volvía a ser feliz.
Pero un día Olentzero, que bajaba al pueblo, con los juguetes para los niños, vio como un rayo atravesaba una de las casas, donde había niños.
La casa comenzó a arder, y Olentzero no dudo en entrar a salvar a las personas que allí había, hasta que de repente, cuando ya había salvado a todas las personas que allí se encontraban, a Olentzero se le cayó la biga encima, parando su buen corazón.
Todos los vecinos lloraban la pérdida de Olentzero, hasta que de repente una luz, casi cegadora, aparece de la nada. Era el hada que le había salvado de niño, le dijo “Olentzero, tú has sido un buen hombre, lleno de fe y de buen corazón. Has dedicado tu vida a hacer cosas para los demás, y has dado hasta tu propia vida para salvar a otras personas. Por lo tanto no quiero que te mueras. Yo quiero que vivas para siempre. De ahora en adelante tú harás juguetes y otros regalos para los niños que no tienen padres en este pueblo y en todos los rincones de Euskadi”.
Desde entonces, hasta ahora Olentzero regala juguetes a los niños y niñas vascos, eso si, siempre ayudado por los Prakagorri.
¡FELICES FIESTAS A TOD@S!